Cómo hacer que tu entrevista no sea un fracaso

· Lo más importante es ser uno mismo

Cuando te han citado para una entrevista después de haber enviado el currículum, es una buena señal. Ello significa que acabas de entrar en un proceso de selección y eso quiere decir que coincides con el perfil profesional que han previsto para el puesto. Ahora quieren saber quien eres tú, como eres, cuáles son tus intereses, cuál es tu sueño profesional y qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo. Además, desean verte la cara, notar cómo te comunicas, qué significa la gente para ti, cómo escuchas y hablas y si es posible predecir tu espontaneidad; piensa que no se contrata a nadie sin conocerlo previamente. Una entrevista no es más que un encuentro, una cita y por tanto existen unos intereses para ambas partes. Lo malo de la entrevista es que representa una oportunidad única y si la pierdes puede que no se repita. Lo bueno es que tú eres un candidato y, por tanto, un elegido; gran parte de lo que ocurra depende de ti. Por tanto, lo primero es que te lo tomes en serio y te prepares de la misma forma en que se entrena un atleta para competir. No dejes nada a la improvisación. Habrás hecho exámenes antes ¿es así? Pues bien, la entrevista es algo parecido, pero la ventaja es que no debes aprender ninguna lección, simplemente ser tú mismo.

Los 10 enemigos más fracuentes en la entrevista

• La rutina: pensamos que es otra cita más, pero puede ser la más importante.
• La excesiva confianza: nos hace perder objetividad hacia nosotros mismos.
• La inseguridad: nos marca negativamente para otra cita.
• No analizar: no aprendemos nada y seguimos haciendo algunas cosas mal.
• Menospreciar el puesto o el entrevistador.
• Hablar demasiado: ya se sabe, el que tiene boca se equivoca.
• Las dudas: alguien que duda mucho no sabe lo que quiere.
• Los nervios: aprende a conducirlos y, si es necesario, di que estás nervioso.
• La exageración o las verdades a medias.
• La falta de naturalidad.

· Fases de la entrevista

La entrevista de trabajo tiene tres FASES:

La preparación, el núcleo de la propia entrevista y la despedida.

Algunos consejos previos a tener en cuenta:

- Recuerda que tú ignoras lo que están buscando, pero ellos saben lo que quieren o, al menos, lo que no quieren. Procura que se queden con una imagen clara de ti, que piensen que eres fiable y profesional.

- No juzgues al entrevistador.

- Procura caer bien pero no finjas. Sé tú mismo.

La preparación.

- Si es posible tener información sobre la empresa que ofrece el puesto.
- Llegar 5 minutos antes de la hora.
- Tener aspecto relajado.
- Vestir adecuadamente, ni muy elegante, ni extremado. Normalmente, olvídate de camisetas, jeans, piercing o simbolos ostentosos.
- Estar aseado, limpio y decidido, igual que acudirías a una cita en la que deseas causar una buena impresión.
- Procura entrar con la sonrisa puesta. Todos quieren contratar a gente feliz. Por ello, además de la imagen, la actitud debe mostrar interés y positivismo.
- No cuchichear con la recepcionista ni en la sala de espera. Es importante mantenerse serio y concentrado.
- Si hay nervios, asumirlos, gestionarlos, mentalizarse y respirar bien.
- Piensa en positivo: si te han elegido es que sabrás hacerlo bien.

Durante la entrevista:

- Saludar con la mano seca y mirando los ojos del entrevistador, como si realmente nos complaciera conocerle.
- La iniciativa es del entrevistador. Por tanto, nos sentamos cuando nos digan y mantenemos una distancia cercana sin agobiar.
- Siempre enseñamos las manos, porque no ocultamos nada.
- Si somos fumadores, nos olvidamos de fumar.
- Escuchamos el doble de lo que hablamos.
- Respondemos naturalmente a las preguntas sobre nuestros datos personales, confirmando la información del currículum.
- Aclaramos aspectos relativos a nuestra formación y datos académicos.
- No decimos nada que no podamos probar.
- Contestamos con respuestas abiertas, sin enrollarnos, siempre dispuestos a ampliar y colaborar.
- La experiencia profesional debe explicarse bien el entrevistador quiere saber simplemente lo que hemos hecho y, por tanto, sobran los temas accesorios.
- Es importante recordar nombres y dar referencias, ya que da confianza.
- Si queremos preguntar algo, podemos hacerlo con respeto y en el momento en que nos den lugar.
- El tiempo es muy importante, sobre todo para el entrevistador.
- Siempre dejamos el camino abierto a otras entrevistas.

La despedida:

- Procuramos no haber olvidado nada que preguntar.
- Nos interesamos por el futuro del proceso de selección y concretamos en lo posible.
- Abandonamos la sala sin perder la cortesía, aunque no nos haya gustado la entrevista.
- Damos la mano con gesto seguro.
- Nos despedimos de todas las personas que nos han atendido.
- Caminamos decididamente como si fuéramos elegidos.
- Nos relajamos y nos premiamos (realizamos una llamada amiga, por ejemplo.)

Después de la entrevista:

- Analizamos rápidamente lo que hemos hecho mal.
- Repasamos mentalmente cómo se ha desarrollado.
- Anotamos nuestra impresión en la ficha de la entrevista.
- Seguimos abiertos a otras expectativas.
- Hablamos con otros, ya que hablando se descubren errores y aciertos.

Fuente: Bonet, Miguel. “Búscate la vida”. Editorial, Centro de estudios Ramón Areces.